lunes, 28 de junio de 2010

El infusionista errante

En un momento de enajenación, y tras ver su honor manzanillado, el infusionista lanzó té hirviendo sobre sus enemigos, llegados en olor de multitudes. En concreto, un olor a manzanilla que ni siquiera el intenso aroma a té conseguía camuflar. Trató entonces de hacer un pacto con el diablo para recuperar su antiguo olor, pero como el diablo sabe más por viejo que por diablo, lo engaño y le condenó a buscar la infusión perfecta. Desde aquel, el infusionista vaga maldito sin que le dejen entrar en ninguna herboristería.

miércoles, 16 de junio de 2010

Acrónimos XXXVI

Aguacerdo: Lluvia tóxica
Briguarra: Suboficial lividinosa
Cartirtán: Jefe de carpintería
Camistetas: Top
Chingaravís: Promiscuo zascandil
Cololario: Apostilla de colorines
Consentilento: Pausada aprobación
Continduísmo: Religión heredera del hunduísmo, frecuentemente confundida con el hinduísmo e idéntica al hinduísmo
Coromiel: Dulce oficial
Correlegionario: Que milita en una misma legión
Cortabajo: Grave intrumento de cuerda para señores bajitos
Germeral: general nocivo. En general, general
Imperteniente: 1) Oficial impasible. 2) Oficial iconoclasta
Impresiomimo: Corriente, estilo y escuela de los pjntores mudos y adelantados a su tiempo de la Italia renacentista. Su obra no ha llegado a nuestros tiempos
Invertebardo: 1) Folclorista deshuesado. 2) Músico inconsistente
Parpitación: Palpitación secuencial al compás de 2x2 o múltiplos de 2
Personifijación: Proposopeya persecutoria
Pretardo: Momento inmediatamente anterior a la explosión
Pulgrada: Pequeño anfiteatro
Purgada: Unidad de medida de la spurgas. Se distingue entre pequeñas, medianas y grandes
Respiramor: Afrodisiaco gaseoso
Sarlento: Pausado suboficial
Zalanegro: Negro zalamero

miércoles, 9 de junio de 2010

Frases célebres de la historia. Capítulo 89

"¿Cuándo se come aquí?". Pantagruel
"¡Al abordaje!". Benjamín Netanyahu, parche en ristre
"¡Que le corten la cabeza!". Enrique VIII
"Mientras sea la cabeza". John Holmes
"Bueno, ponemos un buey, pero de mula nada". La SGAE, montando el Belén
"Mula no, mulá". Omar
"Mulá Omar no, Lawrence de Arabia". Omar Sharif
"¿Dónde están mis royalties?". Lawrence de Arabia
"Cuarto y mitad de Prozac, por favor". Franz Kafka
"Porrompompón, porrompomporrompompero, pero". Manolo Escobar
"Ni pero ni hostias". Federico Guillermo II
"Pa habernos matao". Los hermanos Wright, tras su primer vuelo
"Ya te digo". Rodolfo Hess, en pleno aterrizaje forzoso
"¿Me dejas dos euros, que es lo que me falta para el billete de tren? Que lo quiero pal tren, no pa drogarme". Carlos Marx a Federico Engels
"¿Dónde están mis royalties?". La Marvel, a Lev Yasine
"Que soy la araña negra ¡La araña negra! ¡Negra!". Lev Yashine, negandose a pagar royalties a la Marvel
"Mucho rojo, es lo que hay". La Marvel, recelando
"Hombre araña no, ¡araña negra!". Yashine, hartico
"¿Dónde están mis royalties?". La SGAE, emulando a Benjamín Netanyahu
"Os váis a cagar". Milton Friedman
"¡Rojos, que sóis todos unos rojos!". Nerón, adelantándose a su tiempo, a los pretorianos
"¿Por lo menos un cigarrito tienes?". Carlos Marx, arrascando lo que puede
"¿Dónde están mis royalties?". Henry Morgan a Benjamín Netanyahu
"¿Cuándo se come aquí?". Gargantúa

martes, 1 de junio de 2010

La verdadera y desconocida historia de los perros de Pavlov

Hartos de pasar hambre, de esperar encerrados a una comida que se anunciaba pero nunca llegada, de que jugaran con sus sentimientos y con sus jugos gástricos, de ver cómo sus hijos no tenían qué llevarse a la boca, de las promesas incumplidas, de la absurda cánula que les colgaba de la mandíbula y, sobre todo, de aquel timbre que anunciaba comida cuando en realidad no la había, los perros de Pavlov (Ива́н Петро́вич Па́влов, en ruso) devoraron al ayudante de Ivan Pavolv.
Los perros de Pavolv y el propio ayudante contribuyeron así a la ciencia y a la gastronomía de un modo que jamás se les ha reconocido, puesto que el ayudante no sólo descubrió en sus propias carnes el reflejo incondicionado, sino la mayor aportación eslava a la cocina occidental: el filete ruso, pocos años después rebautizado como filete soviético y, en Hamburgo, como hamburguesa, lo que hizo proserar esta denominación cuando a finales de los años treinta Alemania comenzo a expandirse algo más de lo que suele ser habitual.
En cualquier caso, el mérito de esta aportación culinaria, la más importante el experimento -al fin y al cabo, casi nadie ha oído hablar del reflejo condicionado, mientras que todo el mundo ha comido filetes rusos- les corresponde fundamentalmente a los cánidos que, como siempre ocurre con los adelantados a su tiempo, no vieron reconocida su labor y terminaron sus días disecados en el Museo Pavolv. El resto es historia
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